
LA NIÑITA SOLEDAD.
Hace un tiempo, en una ciudad hermosa, al pie de unas altas montañas, con un sol radiante. Nació una chiquilla (llamada Soledad).
Esta niña curiosamente nació con unas alas preciosas, era muy risueña, alegre, curiosa, y muy soñadora.
Con el tiempo a Soledad le fueron cortando las alas (porque llamaban mucho la atención) y ella sentía como poco a poco se iba apagando.
Para suplir sus hermosas alas y poder ser vista y tenida en cuenta .saco otra fuerza que ella tenia en su interior y que era enorme.
Y como sin alas pasaba desapercibida, llamaba la atención con su esfuerzo por el trabajo, la perfección que ponía en todo lo que hacia.
Su autoexigencia llego a un punto tan alto que no paraba de pedirle a su cuerpo que se esforzara una y otra vez.
Y su cuerpo que iba agotándose le decía: Para un poco Soledad porque yo ya no puedo mas seguir tu ritmo “no se que es lo que buscas pero a mi me estas agotando.
Ella no le hacia caso y seguía y seguía sin parar, aun dándose cuenta que lo que ella buscaba en su vida no era por ese camino .Hasta que un buen día su cuerpo le planto cara y le dijo: Hasta aquí te he podido acompañar, pero mas no (te guste o no te guste).Soledad se enfado mucho y lo culpabilizo, estuvo mucho tiempo que no le quería y no le hablaba por resentimiento.
Hasta que un buen día Soledad se dio cuenta que no tenia que demostrar nada a nadie.
Que la mayor fuerza que ella poseía era su luz interior. Esa luz que le permite ver de una vez por todas lo que quería.
Hico un trato con su cuerpo: Ella no le exigiría tanto, pero el la acompañaría en su nueva forma de ver y sentir la vida.
Esa luz que ahora Soledad tenía le enseño a que podía vivir mas relajadamente, apreciando los colores, los aromas, el silencio, y sobretodo la luz que a su vez le transmitían las demás personas. Y a partir de ahí empezó a sentirse querida, valorada, y muy llena de ternura para dar y recibir.
A veces buscamos algo fuera de nosotros para ser felices, cuando la verdadera felicidad es estar bien con uno mismo y así transmitir esa luz que hace ser vista tal cual eres y aceptada. Sin necesidad de sobreesfuerzos ni mascaras.
Soledad se dio cuenta de eso y esta aprendiendo a vivir de otra forma. Y esta pensando en cambiarse el nombre.
Maribel Meroño